Estos libros
están basados principalmente en los problemas que se presentan y afectan a
Venezuela hoy en día y de cierta forma tratan de enfocarnos más en como
atacarlos para mejorar el país, hace ver que nos estancamos en ellos recordando el pasado y nos muestran cuales fueron estos errores cometidos que hoy en día nos afectan. Se quiere
demostrar como el país se está cayendo en pedazos frente a nuestros ojos, y de
esta forma también nos ayudan a crear conciencia para saber cómo podemos
defendernos y llevar adelante un país tan rico y privilegioso como este. Así
atacan todos aquellos puntos tan insignificantes pero que a la vez son tan
importantes, haciéndonos caer en cuenta que el mayor problema de los
venezolanos está comprendido en millones de “mini problemas”, tratando
siempre de ponerse en ambos lugares. Comprometiéndonos a todos a ser los venezolanos que somos y así
demostrar lo que queremos, una Venezuela dinámica y en transformación que necesita escucharse y descubrirse para comprenderse a si misma, y que con lo
que venga vamos a seguir adelante y vamos a armar ese país que tanto queremos y
soñamos. A veces solo nos preguntamos ¿qué nos espera? O ¿qué pasara con
nosotros? Otros simplemente deciden evadir el tema, irse del país y no luchar
por lo que se merecen. Necesitamos de una visión diferente del país, mentes llenas de reflexiones y ciudadanos preocupados.
El venezolano necesita ser
escuchado, en el presente y en el pasado ha sido ignorado desde pequeño, con
miles de necesidades sin atender, permanece descalificado esperando que
aparezca la solución a sus problemas de todas partes menos, de sí mismo. Por no
ser escuchados y no escuchar al prójimo el país está en crisis, no logramos
entendernos, esperamos que todo explote para empezar a preocuparnos por nuestro
entorno, solo nos preocupamos por nosotros, buscamos sobrevivir y subsistir a
costillas del sacrificio de otros, buscamos obtener el éxito que no se nos es
merecido. Creemos que vivimos en un país demócrata y que todo lo que hacemos está bien, no admitimos
nuestros errores, buscamos culpar a los demás para liberarnos de esa carga y
así no sentirnos culpables. Aunque actualmente sabemos que nuestros país
atraviesa una situación difícil, nadie se detiene a analizarla, nadie se da
cuenta que como país demócrata ese país somos todos, y que ese conjunto donde
todos estamos involucrados es lo que no ha llevado a la situación por la que
atravesamos, no nos damos cuenta que si no cambiamos nuestra forma de ser, de
actuar, o nuestra forma de pensar, Venezuela va a seguir siendo lo que es, y
nuestro futuro se verá en deterioro, afectándolo tanto a él como a nuestro
presente. La crisis actual es la mayor bendición que Dios nos haya podido dar,
es una llamado a despertar, a luchar por nosotros, por el prójimo y por el
país, una lucha a seguir acomodándonos a las estadísticas complacientes y a
seguir viviendo una imagen estereotípica que al final solo termina
perjudicándonos a nosotros mismos. El principio básico del hombre es lograr
superarse a si mismo y a nuestra ascendencia, cosa que nuestra flojera y
mediocridad no nos lo permite. El autoestima no se trata del pensamiento
egocentrista del “yo”, sino del dialogo entre yo y el otro, en su esencia, es
el aprecio de sí mismo y del prójimo. El autoestima comienza con el dialogo
interno, comienza por conocernos y
saber lo que nos gusta, donde estamos parados, que queremos, nuestras
aspiraciones, comienza en nuestros principios, en nuestra educación, en nuestra
forma de pensar con respecto al mundo que nos rodea, con respecto a las
situaciones que atravesamos diariamente, la autoestima acaba en el otro, acaba
en los derechos del prójimo, termina en la importancia del otro; esta se basa
en la convivencia armónica o atropellada entre nosotros mismo y los demás. Si
logramos que la autoestima del venezolano mejore, podemos lograr empezar a
construir una sociedad nueva, un pueblo renovado, la colectividad que Venezuela
necesita para mejorar. Esta crisis no es exactamente económica sino una
expresión de una “cultura de abandono, de maltrato e ignorancia” esta nos está
obligando a salir de nuestra zona de comodidad, a sentirnos de manera
diferente, nos fuerza a empezar a cambiar nuestras paradojas y a buscar una
nueva forma de ser, pensar, sentir y vivir, si todos los venezolanos somos
responsables por dejar que el país
llegara a un estado tan crítico, todos debemos asumir el cargo y dar lo mejor
de cada uno para mejorarlo, lo que queremos es un país de ciudadanos
organizados, personas que crean en sí mismos, orgullosos del país y deseosos de
formar parte activa de él.
La crisis ha hecho que la conciencia
del venezolano empiece a nacer en cada uno de nosotros, la conciencia de que
Venezuela necesita personas diferentes, personas productivas, personas
confiables, personas responsables. El pobre se tendrá que hacer responsable de
su pobreza, tendrá que luchar por sobrevivir y vivir cada día mejor el
anterior, el lograr superarse. Y el ignorante tendrá que aprender, crecer y
ampliar sus conocimientos, el objetivo es lograr la calidad de vida de todos
los venezolanos, buscar que todos mantengan una competencia sana entre unos y
otros. Todos debemos tener el control de nuestra vida, buscar el conocerse,
saber lo que queremos, eliminar la ignorancia para con nosotros mismos, nadie
puede tener el control sobre su propia vida sin conocerse a sí mismo, cada uno
tendrá el deber de desempeñarse de la mejor manera que pueda en el país, es
tanto un deber como venezolano y un derecho como humanos. Si logramos educar al
venezolano, a ser una persona efectiva, a poner en marcha toda esa energía que
nos caracteriza de la mejor manera, la vía correcta, llegaremos a donde
necesitamos, a diseñar la cultura del futuro, centrada en la persona, y no en
las armas ni lo material. Este diseño del futuro está basado en tres pilares
fundamentales, pilares destinados al desarrollo. El primer pilar se trata de
las universidades venezolanas, en ellas se desarrolla la persona como ser
pensante, es donde el hombre se especializa en algo que desarrollara por el
resto de su vida, por esto si las universidades son deficientes tendremos a
personas no eficientes en sus trabajos y desempeños, el segundo pilar son las
empresas, estas son las encargadas del desarrollo y la producción, el tercer
pilar se refiere a las comunidades que como país demócrata contiene el TODO,
son las voces capaces, son millones de seres humanos capaces de empezar el
desarrollo, capaces de ser quienes en verdad quisieran ser. Este reto de
conversión debe comenzar desde aquí, es un compromiso que asumimos con
Venezuela, que termina siendo un beneficio para nuestro futuro y el de los demás.
Venezuela es un país que necesita un
cambio, tanto económico, como espiritual, hoy, hacemos valer nuestra dignidad a
costa de la de los demás por medio de humillaciones, buscando así, un daño
inigualable en la autoestima del venezolano que se por si sola, hoy en día está
muy deteriorada con ciertos modelos que supuestamente no son mas sino
limitaciones imaginarias en la mente del venezolano por causas ajenas a nuestra
voluntad, lo que existe es una lucha por sobrevivir. Esto pasa, ya que,
comúnmente y desde nuestra larga historia pasada, nos acostumbramos a que
nuestras necesidades básicas, nuestra calidad de vida, la educación integral,
nuestra seguridad, nuestro sentido de pertenencia, entre innumerables cosas
primordiales en la vida de todo ser humano, no formaron parte de las
prioridades de nuestros gobiernos, trayendo como consecuencia un desgaste
innecesario (ya que no hay excusa para el defisit) de cada uno de
nosotros por buscar lo que como seres humanos, y población de un país rico en
material de explotación, nos corresponde.
Todo venezolano debe hacerse valer
por sus propios meritos, de si mismo, debe conocerse, nosotros actualmente
carecemos de conocimientos, no buscamos un ¿por qué?, ni el como de las cosas,
mas importante aún no poseemos un concepto de nosotros mismos, crecemos de las
estructuras fundamentales, de los estándares expuestos, de estas tres culturas
pasadas que nos caracterizan, el venezolano en si es marginal, marginal es
aquella persona que está ausente de si mismo, esta es una manera de pensar, de
ser y de existir. El venezolano aunque tenga dinero y títulos académicos no deja
de ser marginal, un destriangulado con mapas de abandono, de irresponsabilidad
y de mala administración, mientras alguien viva de otro alguien seguiremos
manteniendo un sistema para la pobreza estructural.
También los venezolanos nos
caracterizamos por nuestra falta de comunicación, inclusive teniendo mucho que
decir, nadie informa porque a pocos les interesa que el otro este informado, y
todo se maneja desde la desinformación y la conclusión, aquí hay muchos sabios
que callan y muchos mediocres improvisando que hacer con nuestro futuro. Ser
escuchado forma parte de la autoestima, para que exista democracia hay que ser
escuchado, hay que hacerse valer, dar a conocernos, demostrar que somos
importantes. Para que el país salga adelante hay que detener la corrupción,
cosa que no es fácil debido a que empezando por nuestro gobierno (lleno de
marginalidad populista) estamos ahogados en ella, soportamos todos los abusos y
nos resignamos, sabemos que el más vivo siempre superara al trabajador, y
dejamos que esto sea así, nuestros líderes hacen lo que les conviene sobornando
y con mentiras, impartiendo mediocridad y comodidad a quien necesita todo lo
contrario, de esto hay que tomar conciencia, que uno solo no puede cambiar la
situación en la cual vivimos, pues la creamos y permitimos todos, somos
cómplices de la corrupción y debemos hacer que haya justicia.
Democracia quiere decir presencia
del pueblo, el secreto está en la educación, en la formación de la autoestima
de cada uno, en un liderazgo personal, esto para que cada quien sepa quién es y qué papel juega en la comunidad y pueda entender la sinergia entre ambos.
Venezuela posee muchas alternativas,
tenemos mucho potencial en la sangre, pero por el mismo conformismo y la
mediocridad que se nos inculca, no podemos explotarlo. El venezolano es
creativo, encuentra salida y sobrevive, se caracteriza por su sentido del humor
y su facilidad de buscarle el lado positivo y relajado a todo lo que pasa,
también, y una de las características mas importantes que nos envuelven, es
nuestro sentido de esperanza que nos motiva a seguir adelante, esta nos permite
no desesperarnos, no perder la poca cordura que nos queda. Los venezolanos
tendemos a ser muy sociables, buscamos apoyar a nuestros cercanos y ser
apoyados por ellos, el valor familiar es muy importante, son lazos que buscan
ser irrompibles, además nos guiamos por el valor de la religión que va de la
mano con la esperanza existente que nos mantiene en pie y nos guía por el
camino de la paz y la solidaridad.
Una persona se suprime porque pierde sus
raíces, su identidad propia y todos sus conceptos, aquí es donde intervienen
las tres culturas inculcadas por nuestros antepasados: el abandono, el maltrato
y la ignorancia, más abandono que otra cosa. En Venezuela existe un grave
problema de destriangulación, el 80% de nuestra población es marginal, no
tiene arraigo, no hay identidad definida. Este 80% tiene el registro y recuerdo
de su impotencia ante el estilo marginal de su vida, nunca se ha vuelto a
cuestionar sobre este registro debido a la comodidad que se les inculca, además
de ser este el único ambiente donde se desarrollan, no hay un ejemplo adecuado
que seguir, no nos conocemos, no sabemos lo que queremos y pensamos que no hay
opciones. El marginal se reafirma lo que no es, lo hace debido a que desde
pequeño a sido bombardeado con falsas creencias, estas se basan en la
individualidad y la ignorancia de lo que realmente ocurre y las consecuencias a
las que nos llevan. Como venezolano marginal hay puntos claves que lo
identifican, faltas que lo llevan a ser lo que es, estas son generadas por 3
factores: el primero, la familia, la educación que recibe cada uno de nosotros
en nuestro hogar, son experiencias que marcan nuestro futuro, nuestra forma de ser;
otro factor es la política y todos los conflictos que nos envuelven, nuestros
políticos son marginales y estos nos rodean, invaden nuestra vida a toda hora y
en todas partes; por ultimo esta la televisión un mundo irreal que
constantemente tenemos como ejemplo.
Para el venezolano es fácil ver
dónde está la contradicción, lo difícil es ver dónde está la salida. Seremos un
país desarrollado cuando los venezolanos, todos, nos sintamos responsables de
nuestras propias vidas, dejemos de depender del gobierno y hagamos una
conciencia de Venezuela, un país para los quieran asumir el reto del
desarrollo, necesitamos un desarrollo en el recurso humano, priorizando la
educación, la salud, la calidad de vivienda y el trabajo, necesitamos que cada
uno se conozca y de el máximo de sí mismo, necesitamos una población
preocupada, una comunidad que se preocupe de formar futuro, que se ocupe de
educar, queremos que ese 20% pase a ser el total de la población, necesitamos
personas responsables de sí mismas, confiables, autenticas, y verdaderas,
personas que se enfrenten a la realidad, de esta forma tendríamos un país
orientado al progreso. Para que nuestro país este orientado hacia el
desarrollo, necesitamos autoestima, está en todo su contexto, necesitamos
revalorizar a Venezuela, amarla y aceptar que con todos los pro y contra que
puedan existir, es nuestro hogar, son nuestras raíces y entender que “Venezuela”
somos todos.
#YoSoyVenezolano
Ana Valeria López y Natalia Cruz
