domingo, 7 de abril de 2013

Por una mejor Venezuela.


Estos libros están basados principalmente en los problemas que se presentan y afectan a Venezuela hoy en día y de cierta forma tratan de enfocarnos más en como atacarlos para mejorar el país, hace ver que nos estancamos en ellos recordando el pasado y nos muestran cuales fueron estos errores cometidos que hoy en día nos afectan. Se quiere demostrar como el país se está cayendo en pedazos frente a nuestros ojos, y de esta forma también nos ayudan a crear conciencia para saber cómo podemos defendernos y llevar adelante un país tan rico y privilegioso como este. Así atacan todos aquellos puntos tan insignificantes pero que a la vez son tan importantes, haciéndonos caer en cuenta que el mayor problema de los venezolanos está comprendido en millones de “mini problemas”, tratando siempre de ponerse en ambos lugares. Comprometiéndonos a todos a ser los venezolanos que somos y así demostrar  lo que queremos, una Venezuela dinámica y en transformación que necesita escucharse y descubrirse para comprenderse a si misma, y que con lo que venga vamos a seguir adelante y vamos a armar ese país que tanto queremos y soñamos. A veces solo nos preguntamos ¿qué nos espera? O ¿qué pasara con nosotros? Otros simplemente deciden evadir el tema, irse del país y no luchar por lo que se merecen. Necesitamos de una visión diferente del país, mentes llenas de reflexiones y ciudadanos preocupados.


            El venezolano necesita ser escuchado, en el presente y en el pasado ha sido ignorado desde pequeño, con miles de necesidades sin atender, permanece descalificado esperando que aparezca la solución a sus problemas de todas partes menos, de sí mismo. Por no ser escuchados y no escuchar al prójimo el país está en crisis, no logramos entendernos, esperamos que todo explote para empezar a preocuparnos por nuestro entorno, solo nos preocupamos por nosotros, buscamos sobrevivir y subsistir a costillas del sacrificio de otros, buscamos obtener el éxito que no se nos es merecido. Creemos que vivimos en un país demócrata  y que todo lo que hacemos está bien, no admitimos nuestros errores, buscamos culpar a los demás para liberarnos de esa carga y así no sentirnos culpables. Aunque actualmente sabemos que nuestros país atraviesa una situación difícil, nadie se detiene a analizarla, nadie se da cuenta que como país demócrata ese país somos todos, y que ese conjunto donde todos estamos involucrados es lo que no ha llevado a la situación por la que atravesamos, no nos damos cuenta que si no cambiamos nuestra forma de ser, de actuar, o nuestra forma de pensar, Venezuela va a seguir siendo lo que es, y nuestro futuro se verá en deterioro, afectándolo tanto a él como a nuestro presente. La crisis actual es la mayor bendición que Dios nos haya podido dar, es una llamado a despertar, a luchar por nosotros, por el prójimo y por el país, una lucha a seguir acomodándonos a las estadísticas complacientes y a seguir viviendo una imagen estereotípica que al final solo termina perjudicándonos a nosotros mismos. El principio básico del hombre es lograr superarse a si mismo y a nuestra ascendencia, cosa que nuestra flojera y mediocridad no nos lo permite. El autoestima no se trata del pensamiento egocentrista del “yo”, sino del dialogo entre yo y el otro, en su esencia, es el aprecio de sí mismo y del prójimo. El autoestima comienza con el dialogo interno, comienza por conocernos y saber lo que nos gusta, donde estamos parados, que queremos, nuestras aspiraciones, comienza en nuestros principios, en nuestra educación, en nuestra forma de pensar con respecto al mundo que nos rodea, con respecto a las situaciones que atravesamos diariamente, la autoestima acaba en el otro, acaba en los derechos del prójimo, termina en la importancia del otro; esta se basa en la convivencia armónica o atropellada entre nosotros mismo y los demás. Si logramos que la autoestima del venezolano mejore, podemos lograr empezar a construir una sociedad nueva, un pueblo renovado, la colectividad que Venezuela necesita para mejorar. Esta crisis no es exactamente económica sino una expresión de una “cultura de abandono, de maltrato e ignorancia” esta nos está obligando a salir de nuestra zona de comodidad, a sentirnos de manera diferente, nos fuerza a empezar a cambiar nuestras paradojas y a buscar una nueva forma de ser, pensar, sentir y vivir, si todos los venezolanos somos responsables  por dejar que el país llegara a un estado tan crítico, todos debemos asumir el cargo y dar lo mejor de cada uno para mejorarlo, lo que queremos es un país de ciudadanos organizados, personas que crean en sí mismos, orgullosos del país y deseosos de formar parte activa de él.

            La crisis ha hecho que la conciencia del venezolano empiece a nacer en cada uno de nosotros, la conciencia de que Venezuela necesita personas diferentes, personas productivas, personas confiables, personas responsables. El pobre se tendrá que hacer responsable de su pobreza, tendrá que luchar por sobrevivir y vivir cada día mejor el anterior, el lograr superarse. Y el ignorante tendrá que aprender, crecer y ampliar sus conocimientos, el objetivo es lograr la calidad de vida de todos los venezolanos, buscar que todos mantengan una competencia sana entre unos y otros. Todos debemos tener el control de nuestra vida, buscar el conocerse, saber lo que queremos, eliminar la ignorancia para con nosotros mismos, nadie puede tener el control sobre su propia vida sin conocerse a sí mismo, cada uno tendrá el deber de desempeñarse de la mejor manera que pueda en el país, es tanto un deber como venezolano y un derecho como humanos. Si logramos educar al venezolano, a ser una persona efectiva, a poner en marcha toda esa energía que nos caracteriza de la mejor manera, la vía correcta, llegaremos a donde necesitamos, a diseñar la cultura del futuro, centrada en la persona, y no en las armas ni lo material. Este diseño del futuro está basado en tres pilares fundamentales, pilares destinados al desarrollo. El primer pilar se trata de las universidades venezolanas, en ellas se desarrolla la persona como ser pensante, es donde el hombre se especializa en algo que desarrollara por el resto de su vida, por esto si las universidades son deficientes tendremos a personas no eficientes en sus trabajos y desempeños, el segundo pilar son las empresas, estas son las encargadas del desarrollo y la producción, el tercer pilar se refiere a las comunidades que como país demócrata contiene el TODO, son las voces capaces, son millones de seres humanos capaces de empezar el desarrollo, capaces de ser quienes en verdad quisieran ser. Este reto de conversión debe comenzar desde aquí, es un compromiso que asumimos con Venezuela, que termina siendo un beneficio para nuestro futuro y el de los demás.
            Venezuela es un país que necesita un cambio, tanto económico, como espiritual, hoy, hacemos valer nuestra dignidad a costa de la de los demás por medio de humillaciones, buscando así, un daño inigualable en la autoestima del venezolano que se por si sola, hoy en día está muy deteriorada con ciertos modelos que supuestamente no son mas sino limitaciones imaginarias en la mente del venezolano por causas ajenas a nuestra voluntad, lo que existe es una lucha por sobrevivir. Esto pasa, ya que, comúnmente y desde nuestra larga historia pasada, nos acostumbramos a que nuestras necesidades básicas, nuestra calidad de vida, la educación integral, nuestra seguridad, nuestro sentido de pertenencia, entre innumerables cosas primordiales en la vida de todo ser humano, no formaron parte de las prioridades de nuestros gobiernos, trayendo como consecuencia un desgaste innecesario (ya que no hay excusa para el defisit) de cada uno de nosotros por buscar lo que como seres humanos, y población de un país rico en material de explotación, nos corresponde.
            Todo venezolano debe hacerse valer por sus propios meritos, de si mismo, debe conocerse, nosotros actualmente carecemos de conocimientos, no buscamos un ¿por qué?,  ni el como de las cosas, mas importante aún no poseemos un concepto de nosotros mismos, crecemos de las estructuras fundamentales, de los estándares expuestos, de estas tres culturas pasadas que nos caracterizan, el venezolano en si es marginal, marginal es aquella persona que está ausente de si mismo, esta es una manera de pensar, de ser y de existir. El venezolano aunque tenga dinero y títulos académicos no deja de ser marginal, un destriangulado con mapas de abandono, de irresponsabilidad y de mala administración, mientras alguien viva de otro alguien seguiremos manteniendo un sistema para la pobreza estructural.

            También los venezolanos nos caracterizamos por nuestra falta de comunicación, inclusive teniendo mucho que decir, nadie informa porque a pocos les interesa que el otro este informado, y todo se maneja desde la desinformación y la conclusión, aquí hay muchos sabios que callan y muchos mediocres improvisando que hacer con nuestro futuro. Ser escuchado forma parte de la autoestima, para que exista democracia hay que ser escuchado, hay que hacerse valer, dar a conocernos, demostrar que somos importantes. Para que el país salga adelante hay que detener la corrupción, cosa que no es fácil debido a que empezando por nuestro gobierno (lleno de marginalidad populista) estamos ahogados en ella, soportamos todos los abusos y nos resignamos, sabemos que el más vivo siempre superara al trabajador, y dejamos que esto sea así, nuestros líderes hacen lo que les conviene sobornando y con mentiras, impartiendo mediocridad y comodidad a quien necesita todo lo contrario, de esto hay que tomar conciencia, que uno solo no puede cambiar la situación en la cual vivimos, pues la creamos y permitimos todos, somos cómplices de la corrupción y debemos hacer que haya justicia.
            Democracia quiere decir presencia del pueblo, el secreto está en la educación, en la formación de la autoestima de cada uno, en un liderazgo personal, esto para que cada quien sepa quién es y qué papel juega en la comunidad y pueda entender la sinergia entre ambos.
            Venezuela posee muchas alternativas, tenemos mucho potencial en la sangre, pero por el mismo conformismo y la mediocridad que se nos inculca, no podemos explotarlo. El venezolano es creativo, encuentra salida y sobrevive, se caracteriza por su sentido del humor y su facilidad de buscarle el lado positivo y relajado a todo lo que pasa, también, y una de las características mas importantes que nos envuelven, es nuestro sentido de esperanza que nos motiva a seguir adelante, esta nos permite no desesperarnos, no perder la poca cordura que nos queda. Los venezolanos tendemos a ser muy sociables, buscamos apoyar a nuestros cercanos y ser apoyados por ellos, el valor familiar es muy importante, son lazos que buscan ser irrompibles, además nos guiamos por el valor de la religión que va de la mano con la esperanza existente que nos mantiene en pie y nos guía por el camino de la paz y la solidaridad.
             Una persona se suprime porque pierde sus raíces, su identidad propia y todos sus conceptos, aquí es donde intervienen las tres culturas inculcadas por nuestros antepasados: el abandono, el maltrato y la ignorancia, más abandono que otra cosa. En Venezuela existe un grave problema de destriangulación, el 80% de nuestra población es marginal, no tiene arraigo, no hay identidad definida. Este 80% tiene el registro y recuerdo de su impotencia ante el estilo marginal de su vida, nunca se ha vuelto a cuestionar sobre este registro debido a la comodidad que se les inculca, además de ser este el único ambiente donde se desarrollan, no hay un ejemplo adecuado que seguir, no nos conocemos, no sabemos lo que queremos y pensamos que no hay opciones. El marginal se reafirma lo que no es, lo hace debido a que desde pequeño a sido bombardeado con falsas creencias, estas se basan en la individualidad y la ignorancia de lo que realmente ocurre y las consecuencias a las que nos llevan. Como venezolano marginal hay puntos claves que lo identifican, faltas que lo llevan a ser lo que es, estas son generadas por 3 factores: el primero, la familia, la educación que recibe cada uno de nosotros en nuestro hogar, son experiencias que marcan nuestro futuro, nuestra forma de ser; otro factor es la política y todos los conflictos que nos envuelven, nuestros políticos son marginales y estos nos rodean, invaden nuestra vida a toda hora y en todas partes; por ultimo esta la televisión un mundo irreal que constantemente tenemos como ejemplo.
         Para el venezolano es fácil ver dónde está la contradicción, lo difícil es ver dónde está la salida. Seremos un país desarrollado cuando los venezolanos, todos, nos sintamos responsables de nuestras propias vidas, dejemos de depender del gobierno y hagamos una conciencia de Venezuela, un país para los quieran asumir el reto del desarrollo, necesitamos un desarrollo en el recurso humano, priorizando la educación, la salud, la calidad de vivienda y el trabajo, necesitamos que cada uno se conozca y de el máximo de sí mismo, necesitamos una población preocupada, una comunidad que se preocupe de formar futuro, que se ocupe de educar, queremos que ese 20% pase a ser el total de la población, necesitamos personas responsables de sí mismas, confiables, autenticas, y verdaderas, personas que se enfrenten a la realidad, de esta forma tendríamos un país orientado al progreso. Para que nuestro país este orientado hacia el desarrollo, necesitamos autoestima, está en todo su contexto, necesitamos revalorizar a Venezuela, amarla y aceptar que con todos los pro y contra que puedan existir, es nuestro hogar, son nuestras raíces y entender que “Venezuela” somos todos.


#YoSoyVenezolano
Ana Valeria López y Natalia Cruz